jueves, agosto 18

La peor sensación del mundo es amar y odiar a alguien, todo al mismo tiempo. Y es difícil ver como las cosas cambian cuando todo lo que quieres es que se quede en lo mismo, o como fue. Es curioso, pero es una estúpida forma de querer todo y nada al mismo tiempo. Es una locura cuando se quiere dejar ir, pero sigues aguantando, y cuando se quiere pasar, pero estás atascado justo donde comenzaste. Cuando los sentimientos van y vienen y no puedes decidir lo que quieres. Una vez que hayas tantas cosas que decir, pero no sabes por dónde empezar. Cuando lo quieres en tu vida es tan fuerte, pero todo lo que puedes hacer es empujarlo cada vez más lejos. Es tan difícil recordar cómo eran las cosas antes y verlo ahora y darte cuenta de que son diferentes y que nunca podrán ser lo mismo.
¿Qué quieres que te diga? No te miro por miedo a no encontrar tu mirada correspondiendo la mía. No te hablo porque fue una promesa que me hice a mí misma. Esta vez he empezado a amarme tanto que por primera vez en mucho tiempo no eres tú el primer pensamiento del día. Y me siento bien ¿sabes? Porque no te niego que duele, pero aunque duela siento que estoy creciendo, que estoy siendo una mejor persona. El amor es efímero al igual que el dolor. Por eso sé, por eso estoy totalmente convencida que ésta es una de las pocas veces que estoy haciendo algo correctamente con respecto a ti. Espero encontrarte un día, volando entre las palabras, palpando mi mundo de nuevo, un día lejano tal vez. No te olvido, pero empiezo a dejar de recordarte y si un día decides buscarme, hazlo en la mitad de la noche, en la luz de tus ojos, en la piel de tus manos. Búscame al morir la tarde, en el lejano horizonte, entre las hojas secas y el viento, entre tu alma y tu carne. Solo búscame y no me llames, estaré en tu lágrima derramada, en tu corazón cuando late, en tus prendas perfumadas y a la hora de amarte.